Fotografía Adriana Lui

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jueves, 20 de enero de 2011



Fragmento, cuadro en proceso
Si bien en la obra de Fernando Rosas a de mencionarse la destreza y el oficio virtuoso, se debe también destacar la importancia de su contenido plástico y discursivo.
En esta pintura conviven la belleza y el dramatismo, de allí lo movilizador de sus imágenes.
         En los cuadros de Fernando Rosas siempre hay algo roto o incómodo, oculto en un rincón o en la torturada memoria de sus personajes. Parece haber un precio a tributar para alcanzar lo verdaderamente bello y este precio es la pérdida de la ingenuidad, de lo perfecto y de lo bueno.
Sin embargo hay una victoria en estas pinturas, la victoria de la piel y del cuerpo, de sus matices, temperaturas y colores por sobre el lúgubre entorno.
         Lo distintivo de este trabajo es precisamente el hallazgo de la belleza y de lo poético en lo doloroso, cruel o dramático. Y es que Fernando Rosas ama lo bello pero detesta los finales felices.
Gabriel Fernández

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