Fotografía Adriana Lui

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viernes, 14 de enero de 2011

Opinon


En el trato personal, hay algo que Fernando oculta con esos modales de simpático patán que se empeña en mostrar. Pero no creo que eso que esconde sea lo que muestra en sus pinturas… Quiero decir: lo que aparece en su obra tampoco es, digamos, su alter ego o su verdadero ser –creo yo. Yo veo en lo que veo de sus creaciones una inquietud (a veces más juguetona y a veces menos trágica), una búsqueda o un tanteo en pos de la propia identidad.
Entre tanto amigo inspirado, tanto pariente magistral, tanta lectura venerada, tanta sobremesa en el panteón… y, con tanto oficio, ejercicio y talento como para poder materializar cualquier antojo, creo humildemente que lleva una pesada carga en su joven lomo. Y que, como sabe bien que no es lo suyo abandonarla ni aligerarla, viene aprendiendo con paciencia a llevarla cada vez con más soltura.
Tal vez no sea cierta mi muy personal apreciación. No es que lo conozca tanto; lo que pasa es que soy parecido y, además de ver su obra, lo he mirado a los ojos.
Fernando, especie de amigo y de colega, te deseo lo mismo que a mí: lograr poner en obra nada más y nada menos que tu verdad más íntima. Saludos.

Pablo Pavezka
dibujante, ilustrador

1 comentario:

  1. Fernando:

    Ante todo, felicitarte por lo MARAVILLOSO de tus trabajos.

    Realmente exquisito. A la vez carnal. Hay fuego en esas líneas, figuras que se contraen; pecados para compartir, sin dudas.

    :)

    Pasate por mi ático, que te invito unas empanadas!

    Saludos,
    Vul

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