Fotografía Adriana Lui

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jueves, 7 de mayo de 2015

FERNANDO ROSAS
LOS PÁJAROS DEL SUEÑO
Fernando Rosas es hijo de artista y aunque esta condición o circunstancia no es para nada determinante, parece que en él sí. Confiesa que el micro clima de la casa de su padre le resultaba estimulante en un principio porque podía jugar a hacer cosas con las manos y luego porque ese oficio de “artista” le pareció importante y lo tomó como camino.
Algunos dicen que es bastante complejo superar la influencia y la presión de tener un padre de semejante envergadura, estimo que para él también se presentaba difícil y en su primera etapa optó por la pintura y no la escultura quizás para evitar las comparaciones directas y odiosas. En esta rama de la plástica hizo sus primeras experiencias y sintió lo que era andar.
Hoy, 20 años después de aquellas decisiones primeras, ya no se define como pintor, ni como escultor, las preferencias se han disfumado y la huida de la influencia dejó de pesar. Hoy vemos una muestra de esculturas en madera y dibujos grandes sobre papel trazados con sanguina.
Todo acto creativo encierra una narración, a veces solapada otras evidente, mirando las obras que componen esta muestra se pueden ver los lazos que vinculan el discurso, en los dibujos se manifiesta lo que las esculturas intentan: la levedad, la ingravidez. Todas las obras de esta muestra están detenidas en un instante de desequilibrio, algo está a punto de suceder, un salto, un paso, un despegue, él intenta que las obras no pesen, para ello adoptó la temática onírica a fin darles un pretexto a las obras para justificar ese estado líquido que parece atravesar ciertos sueños, sin embargo el pájaro no participa de ese escenario, es siempre un punto de tensión y fuerza, modifica (o eso intenta) la posición del personaje, lo sostiene aquí, no lo deja caer, lo arrastra, lo remonta, lo atraviesa, o ese soñador al traspasar  la puerta se transforma en pájaro . Algunas obras tienden a multiplicar sus miembros como definiendo un movimiento y casi todas se apoyan en la menor superficie posible, como si este mundo terreno no les agradara.
Él dice que quiere que la madera haga cosas que parece no querer, recurre al ensamble a veces de la misma madera, pero no siempre, dice que así rompe la prepotencia del cilindro del tronco, y dice que en ese juego más espacial aparecen las opciones y también las ideas. Trabaja con continuidad y énfasis para lograr estos fines, para que sus obras se ganen el espacio que ocupan desde otro lado.
Trece esculturas y ocho dibujos componen esta muestra, que no es otra cosa que ver como una idea invade un espacio para narrar un anhelo…quizás la ingravidez?
T. Morán




Coca remonta un pájaro
talla en cerezo
69 cm. alt
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Ledda y el cisne
talla en olivo y tipa
85 cm. alt.